Sólo en la última década, la actividad basada en el conocimiento ha representado el 7% de la ocupación en el sector manufacturero, frente al 35% que ha supuesto en el sector servicios. Mientras, los activos intangibles suponen alrededor del 70% del valor total de las empresas que figuran en el índice S&P 500. Esta situación está repercutiendo en la transformación del sector secundario; en la remodelación del sector servicios y facilitando las funciones empresariales a distancia.
Según el informe "Talento para el futuro: Claves para generar empleo competitivo en Europa", elaborado por Accenture y The Lisbon Council (el Consejo de Lisboa), hay 15 categorías con potencial de alto crecimiento en este nuevo contexto económico: Aeroespacial, industria audiovisual, aviación, banca y seguros, defensa, economía ecológica, servicios de atención médica, tecnologías de la información, productos farmacéuticos, seguridad, social y comunidad, espacial, telecomunicaciones, transporte y -por último- viajes y turismo. Entre todos ellos, se podría generar más de once millones de nuevos empleos en los próximos años.
QUÉ SE DEBE HACER
Por poner unos ejemplos, en España, entre 2006 y 2007 hubo un 2,30% de titulados universitarios en Ingeniería Industrial para una oferta de empleo de un 4,71% sobre el total de la oferta de empleo para titulados universitarios. En el caso de la titulación de Ingeniería de Caminos, los titulados fueron de un 0,92% para una oferta de 4,50%. Europa invierte menos por estudiante en todos los niveles de enseñanza que Estados Unidos o Japón. La inversión española en educación e innovación está por debajo de la media Europea (como porcentaje del PIB, el gasto medio en educación es del 5,5% en UE15, y en España es del 4,7%). En comparación con los países pertenecientes a la OCDE, España está por debajo de la media en los conceptos de gasto total en educación por estudiante (6.599 frente a 7.579, en PPP en USD) y gasto por estudiante universitario (9.377 frente 11.100, en PPP en USD).
Si Europa quiere sumar a su producción de bienes tangibles los beneficios asociados a la economía del conocimiento, deberá actuar en varios frentes, tanto a título individual, como organizativo y político.
Los individuos tendrán que asumir un elevado nivel de responsabilidad personal en lo que se refiere a su formación y educación, de modo que, en lugar de recurrir a los canales de formación convencionales, se verán obligados a buscar nuevas e innovadoras maneras de alinear su perfil profesional con las demandas del futuro.
Las empresas desempeñarán un importante papel en la transición hacia un sistema de desarrollo de competencias y conocimientos basado en la demanda, caracterizado por una clara definición de los requisitos de habilidades y por una reorientación de los programas educativos y formativos para hacer frente a dicha demanda. Si además desean optimizar su actual capital humano y alcanzar un elevado rendimiento, el desarrollo de sistemas multiplicadores del talento también será fundamental.
Las instituciones docentes deberán adoptar una actitud que fomente la formación como un proceso de desarrollo continuo a lo largo de toda la vida, en lugar de abordarla como una serie de procesos independientes y a menudo desordenados que concluyen al abandonar el sistema de educación formal.
Los responsables políticos ejercen una función clave a la hora de apoyar y fomentar este cambio. Dado el amplio abanico de interlocutores y de comportamientos arraigados, será preciso ofrecer incentivos atractivos que actúen como catalizadores de la reforma. En términos generales, los responsables políticos tendrán que hacer frente a un impacto demográfico que a largo plazo podría mermar su capacidad para desarrollar su propia población activa. A fin de prevenir este riesgo, cada vez será más relevante estimular la inmigración de mano de obra cualificada.
No cabe duda que, aunque Europa debe adoptar medidas respecto al marco regulador, al mercado único y hacia una mayor especialización sectorial, son el talento y la enseñanza las áreas que reclaman una atención más urgente. |