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El camino que lleva a la
Sociedad de la Información requiere del sistema nervioso que suponen las
infraestructuras. Hablar hoy de infraestructuras es hablar de IP (Internet
Protocol), una de las grandes aportaciones que ha realizado Internet.
Éste es un elemento auténticamente integrador que ha
revolucionado el sector y que ha hecho posible el salto conceptual de redes o
plataformas de un solo servicio (la voz) a plataformas multiservicio (voz,
datos, imágenes, etcétera), que permiten grandes economías
de escala en el tratamiento de todo tipo de señales. Las consecuencias
de este salto son enormes. Se ha producido un gran incremento del
tráfico, se han creado tarifas planas para navegar por Internet, y se ha
estimulado la creación de contenidos como base de nuevos servicios.
En el entorno doméstico,
el de nuestra vida diaria, la Sociedad de la Información es un espacio
en el que convergen telecomunicaciones, servicios audiovisuales,
informática y electrónica de consumo. Este espacio, fruto de los
cambios en las necesidades y en los hábitos de los ciudadanos y de la
evolución de las tecnologías, supone una gran oportunidad para
que los operadores de telecomunicaciones realicemos ofertas integradas de
servicios y soluciones. Más allá de la voz, las nuevas soluciones
para el hogar giran alrededor de tres ejes: televisor, ordenador personal y
transacciones electrónicas.
En torno al televisor se
está generando una creciente oferta de entretenimiento y servicios, que
incorpora prestaciones cada vez más avanzadas y basadas en su mayor
parte en la interactividad, como vídeo bajo demanda, noticias a la
carta, imagen sobre imagen, televisión de alta definición,
etcétera. La televisión ha sido tradicionalmente un elemento
básico en el consumo doméstico de entretenimiento.
Sin embargo, en los
últimos quince años ha dado un salto cualitativo, pasando de un
ámbito público a otro en el que lo privado tiene preponderancia,
multiplicando exponencialmente las prestaciones y los servicios interactivos, y
equilibrando su modelo de negocio entre la publicidad y el pago por paquetes y
servicios. Otro cambio sustancial se ha producido en la forma de
distribución de la televisión.
A las formas clásicas,
como la terrestre, el cable o el satélite, se han sumado las que
permiten las nuevas redes. Entre ellas destaca la IPTV, que hace uso de la
tecnología IP y del existente par telefónico de cobre para la
distribución de televisión.
Un ejemplo de este tipo de
televisión, pionera en el mundo y ya completamente operativo en
España, es Imagenio. Se trata de un servicio de Telefónica de
España que ofrece televisión digital y acceso a Internet en banda
ancha desde la televisión, y otras posibilidades como videoclub,
videollamadas, servicios interactivos... Tras algo más de un año
en operación comercial, Imagenio cuenta ya en España con
más de 250.000 clientes, muestra del atractivo que tiene esta nueva
forma de acceder a los servicios asociados a la televisión.
En el universo del ordenador
personal, además de todo lo relacionado con el acceso a Internet, el
aumento del ancho de banda está produciendo el nacimiento de una
revolución audiovisual en la que los usuarios buscan atributos,
servicios y contenidos similares a los de la televisión y la tradicional
cadena de música. Es decir, en este entorno doméstico, el
televisor y el ordenador se complementan y, a la vez, convergen en muchos
aspectos.
OFERTAS EMPAQUETADAS
Con la vista puesta tanto en el
televisor como en el ordenador personal, los operadores ofrecen entre sus
soluciones paquetes de servicios con tarifas muy atractivas para voz, acceso a
Internet e IPTV a través de ADSL (triple play) y, en algunos casos,
también telefonía móvil (cuádruple play). Estas
ofertas empaquetadas responden, por un lado, a las necesidades de los clientes,
que piden ahorro en el consumo conjunto de varios servicios, previsión
del gasto y comodidad de gestión con factura única, pero
también son atractivas para los operadores ya que les permiten
establecer una relación más estrecha y rica con sus clientes y
aprovechar de forma más eficiente las redes IP y las plataformas
multiservicio que llevan asociadas.
Además, el
empaquetamiento promueve el acceso en banda ancha y el uso de los nuevos
servicios y de Internet, y contribuye al desarrollo de la Sociedad de la
Información.
En mercados como el
español, la mayoría de los operadores, sea cual sea su
procedencia (telefonía, Internet, cable, etcétera), ofrecen
ofertas de paquetes, con una amplia gama de servicios incluidos. El
empaquetamiento, que hasta ahora parecía exclusivo del mercado
residencial, se ha trasladado al mundo de la empresa y, por ejemplo, ya es
posible encontrar servicios empaquetados de gestión de puestos de
trabajo, que incluyen comunicaciones, informática, mantenimiento, planes
de descuento, etcétera.
Por otro lado, no hay que
olvidar las oportunidades que están surgiendo alrededor de las
transacciones electrónicas, tanto desde el ordenador personal como desde
el televisor. Las nuevas ofertas audiovisuales, basadas en contenidos
atractivos y de calidad y en la disponibilidad de banda ancha, generan un
mercado publicitario y de comercio electrónico y la necesidad de
transacciones electrónicas fiables y seguras.
Los más de tres millones
de personas que en España compran productos o servicios por Internet son
el punto de partida para estas oportunidades.
Aunque el carácter
implícito de movilidad hace que sea más difícil referir el
teléfono móvil al hogar, los servicios y aplicaciones asociados a
este tipo de terminal son también una inagotable fuente de
oportunidades. Aprovechándose de la mayor integración de
servicios de voz, datos y vídeo, y de la convergencia entre servicios
fijos y móviles, la telefonía móvil está
consolidando la banda ancha a través del UMTS y permite el acceso a
cualquier tipo de servicios.
El desarrollo de canales de
televisión sobre terminales móviles, de contenidos en formato
vídeo, a los que se accede con tecnología streaming o de
tecnologías que potencian la banda ancha como HSDPA, son ejemplos del
potencial presente y futuro de la movilidad. El denominador común de
todas estas posibilidades es la banda ancha.
Los nuevos servicios y las
nuevas aplicaciones demandan un creciente nivel de ancho de banda, que a su vez
va a generar nuevas aplicaciones y nuevas necesidades, configurando un
círculo virtuoso que debe reproducir el fenómeno que se ha dado
en el mercado de la telefonía móvil. Las actuales redes fijas de
banda ancha, que en España cuentan ya con 5,6 millones de accesos, han
conseguido amplios niveles de cobertura y velocidad, gracias, entre otras
razones, al importante esfuerzo inversor realizado por los operadores, y que en
España ha superado los 10.000 millones de euros en el periodo 2000-2005.
Sin embargo, la mayor demanda
descrita indica que las redes deben dar otro salto cualitativo para que sean
capaces de ofrecer un ancho de banda masivo muy superior al actual. El ADSL ha
sido uno de los artífices del desarrollo del acceso a alta velocidad en
España, pero sus capacidades son limitadas para la extensión de
los nuevos servicios multimedia. El salto en este campo debe venir de la mano
de nuevas tecnologías como el VDSL2, capaces de ofrecer anchos de banda
de hasta 50 Mbps.
La puesta en marcha de esta
tecnología requiere un importante despliegue de fibra óptica,
para aproximarla al cliente, lo que hace necesario el apoyo de todos los
agentes implicados: operadores, proveedores, reguladores,
Administración...
INVERSIONES NECESARIAS
La evolución de las redes
y también el desarrollo de los contenidos que harán posibles los
servicios y las soluciones demandan importantes inversiones. Estas inversiones,
unidas a las correspondientes dosis de creatividad y de innovación,
harán posible personalizar los servicios actuales y futuros, y
adaptarlos a las necesidades de cada cliente. Como ocurre en otros campos, la
viabilidad de esas nuevas redes y servicios está muy ligada a la
existencia de un marco regulatorio estable, predecible y limitado a lo
necesario, que permita asegurar las inversiones y proporcionar servicios a cada
usuario de forma individualizada.
Dicho marco es el mejor
escenario para que la oferta de servicios empaquetados sea beneficiosa para
todos los agentes y propicie el desarrollo del sector.
Conceptos como convergencia,
interactividad, empaquetamiento o multimedia son las claves que marcan el
presente y el futuro de las comunicaciones y del entretenimiento en el hogar.
Hay que aprovechar el Día de Internet en España parar hacer un
llamamiento a todos los agentes para que pongan de su parte lo necesario con el
objetivo de que España sea un referente a nivel mundial en el desarrollo
de los servicios de futuro. La tarea no es sencilla, pero hay ejemplos ya
consolidados y hay capacidad para hacer realidad muchos más. Fuente:
Expansión |