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Las empresas se enfrentan a un
mercado en evolución constante. El traslado de la producción a
países con mano de obra mas barata, y la globalización del
mercado ha conducido a muchas empresas estancadas en su actividad a su
desaparición. Por ello, las empresas europeas necesitan competir con
productos de mayor calidad, y continúan investigando, desarrollando e
innovando para poder ser más competitivas en este mercado de continuos
cambios que evoluciona rápidamente.
Las empresas que quieran
mantenerse en el mercado tienen que ser tecnológicamente avanzadas,
necesitan estar en continua evolución, conscientes de ello, cada vez son
más las que se dedican a mejorar e innovar desarrollando nuevos
productos, invirtiendo en actividades de I+D+i. Esta carrera
tecnológica, supone una carga de trabajo extra, búsqueda de
nuevas soluciones, tecnologías y desarrollos de nuevos productos. En las
grandes empresas el departamento de I+D se contempla desde el organigrama, pero
en las Pymes las tareas de investigación se realizan solapadamente con
las actividades diarias.
En la actualidad hay muchos
programas de ayuda para distintas temáticas y líneas de trabajo,
en muchos de ellos se valora con intensidad la colaboración entre
centros tecnológicos y empresas, con el fin de incentivar proyectos
más ambiciosos, logrando mayores y más avanzados resultados que
permitan continuar investigando, desarrollando e innovando en las empresas.
Esto provoca mayor complejidad en la gestión de I+D, pero también
permite optimizar el rendimiento en todos los campos, científico,
tecnológico, económico e industrial, y afrontar nuevos retos que
permitan avances importantes.
Desde las Instituciones se
quiere potenciar e incentivar la dedicación a la I+D+i, por ello ha
motivado el desarrollo de su sistematización mediante su
normalización a través del conjunto de normas UNE 166000. Con
ellas se quieren sistematizar las actividades de I+D+i unificando criterios que
faciliten a los participantes en los proyectos el desarrollo y
documentación de los mismos, economizando recursos y
convirtiéndose en herramientas para la administración publica,
facilitando y agilizando su labor a la hora de valorar los proyectos y sistemas
de I+D+i, y poder conceder los beneficios fiscales pertinentes.
Además, una buena
gestión del I+D+i en las empresas permite fomentar la transferencia de
tecnología, mejorar la imagen empresarial y analizar las oportunidades y
dificultades al seleccionar los proyectos de I+D+i.
Desde el Plan Nacional de I+D+i
están incluidas actuaciones que impulsen las empresas con base
tecnológica, el apoyo y la creación de unidades de interfaz que
fomenten la relación y transferencia de conocimientos entre los
distintos agentes del Sistema ciencia-tecnología-empresa, el apoyo a la
homologación y certificación de las actividades de I+D+i en las
empresas, el estímulo a la gestión y realización de
patentes y el fomento a la creación de unidades de I+D+i para potenciar
los departamentos de I+D+i en las empresas, y favorecer la creación de
centros mixtos de I+D+i entre empresas y agentes
científicos-tecnológicos.
Cada vez se hacen más
necesarios los órganos intermedios de gestión que adapten las
distintas herramientas y programas de gestión de I+D+i a las necesidades
de las empresas, apoyando la investigación estratégica que
permita avanzar a las empresas, mejorando sus productos, procesos productivos,
creación de nuevas empresas, desarrollo de nuevas iniciativas o
productos, mejorando la competitividad, y ayudando a las empresas a ser
más innovadoras, más modernas y competitivas y que participen de
forma activa, eficaz y eficiente en el desarrollo económico y social,
primero en la propia organización y después por extensión
a la sociedad.
Es el momento de afrontar un
nuevo reto de I+D+i para avanzar y no quedarse obsoleto, esto supone un gasto,
sin embargo, si se gestiona bien aprovechando las subvenciones y desgravaciones
por I+D+i se puede reducir mucho ese valor, consiguiendo el objetivo deseado a
menor precio.
Ana Flores Area
I+D+i Fundación Ikertia |