La Comisión Europea destina 2.300 millones de euros a incentivar la inversión de las pymes en investigación y desarrollo. El objetivo es crear grupos de pymes de diferentes países que investiguen de modo conjunto y trasladen sus descubrimientos al resto de empresas de la UE.
Las pequeñas y medianas empresas chocan habitualmente con la falta de capital para invertir en I+D. Muchos gobiernos europeos están creando iniciativas para ayudar a sus pymes a ser más dinámicas, mientras que la Comisión Europea pretende potenciar los intercambios de tecnología entre las pequeñas compañías
comunitarias para conseguir una transferencia de información que facilite la invención y adopción de nuevos métodos de producción más eficientes e innovadores.
Para eso, el Gobierno comunitario tiene en marcha el Sexto Programa Marco para la Investigación y el Desarrollo, conocido como FP6, y cuyo fin es implicar a las pymes europeas de los Quince a invertir de modo conjunto con empresas de los nuevos socios comunitarios para desarrollar tecnologías y modelos de
producción aplicables a todas las empresas y países de la UE.
Este plan, que cuenta con un presupuesto de 19.200 millones de euros, destina específicamente a las pymes un 15% del total para apoyo a la I+D, es decir 2.300 millones de euros. Las autoridades europeas consideran que las pymes son "más eficientes que las grandes empresas al introducir innovaciones" y por
eso confían en que la apuesta por la I+D sea la vía para lograr en 2010 que Europa sean una sociedad tecnológica basada en el conocimiento.
Pero no sólo el sector de las nuevas tecnologías puede servirse de los fondos comunitarios para investigación (aunque absorba casi el 45% del presupuesto del FP6), sino también las compañías agro industriales, de energía, construcción y otros sectores tradicionales. Las ayudas se encuadran en siete áreas
prioritarias para el desarrollo de la investigación: ciencias y biotecnologías para la salud, tecnología para la sociedad de la información, nanotecnologías -microprocesadores- y procesos de producción, aeronáutica, seguridad y calidad alimenticia, desarrollo sostenible y administración electrónica.
Pese a que ya se habían puesto en marcha cinco programas anteriores, el actual que estará en vigor hasta 2006 ha diversificado los sectores a los que se da apoyo para la I+D y ha creado los programas de colaboración internacional, entre diferentes países de la UE. "El programa ayuda a las pymes que desean
desarrollar sus capacidades y usar la investigación para obtener una ventaja competitiva", señalan desde la Comisión. El objetivo es crear el Área de Investigación Europea, del que se beneficien todas las empresas continentales al eliminar las barreras nacionales también en la investigación, el conocimiento, la financiación y la búsqueda de patrocinadores.
La creación de programas conjuntos a largo plazo enmarcados dentro de las 7 áreas principales permite la extensión de las redes de excelencia empresarial. Las pymes pueden integrarse en cualquiera de los proyectos en cualquier fase, desde el principio hasta el final. Además, a diferencia de los programas anteriores, las universidades
casi treinta en toda la UE) y centros de investigación adscritos van a reforzar su papel asesor para ejercer una labor de vigilancia constante y apoyo técnico a los proyectos comunitarios de I+D y, sobre todo, van a intensificar su labor de búsqueda de patrocinadores que sufraguen los gastos que el proyecto provoque a las pymes participantes y aumentar la calidad y las posibilidades de éxito del programa en el futuro.
Los responsables del programa FP6 señalan que la apuesta por los programas conjuntos se debe a que "la experiencia demuestra que la inversión es mucho menor y menos duradera en los países que no implantan proyectos integrados".
El FP6 no sólo financia los programas impulsados por universidades y centros privados de investigación. Si una pyme decide buscar financiación para poner en marcha su proyecto de I+D puede ponerse en contacto con el punto de contacto nacional para informarse de los programas en marcha, recibir la ayuda
necesaria y comunicarse con otros posibles socios, ya sean nacionales o europeos si finalmente decide embarcarse en un proyecto conjunto.
En el caso de España, están asociados al programa Cordis el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI), el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (Fecyt),
el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), el Instituto Astrofísico de Canarias y el Instituto de Bioquímica del CSIC.
La red de Puntos de Contacto Nacionales informa y ayuda a los participantes en el FP6 sobre el acceso a los fondos comunitarios y los diferentes proyectos puestos en marcha.
Una base actualizada de los patrocinadores actuales que financian proyectos de I+D se encuentra en la página web del Servicio de Información de la Comunidad de Investigación y Desarrollo (www.cordis.lu) de la UE.
Otro programa de I+D en el que pueden participar las pymes se encuadra en el campo de la Inteligencia Económica y Tecnológica (ETI), a través del cual se facilita la creación de grupos y clusters, la promoción de la cooperación entre regiones europeas y la simulación de redes de incubadoras industriales, de las
que en el futuro saldrán nuevas empresas y proyectos comunitarios. En la actualidad, existen 24 proyectos integrados de la línea ETI, en 22 de los cuales participan algunos de los nuevos estados miembros de la UE. Este programa, uno de los de más éxito, cuenta con 62 patrocinadores que aportan 75 millones de euros. Según Thomas Arnold, responsable del departamento de pymes de la Comisión Europea, "esto demuestra que no es cierto que las pymes inviertan sólo en sectores poco productivos".
Por otra parte, la UE ha incrementado las partidas del presupuesto de las entidades financieras que apoyan la investigación, como el Banco Europeo de Inversiones destinará 50.000 millones de euros hasta 2010 a la I+D, el Fondo de Inversiones Europeas aportará 4.000 millones más, mientras que el Banco Europeo
de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) financiará más de 350 proyectos de pymes por valor de 5 millones de euros de medio.
Entre los principales problemas que encuentran las pymes para invertir en I+D, la Comisión Europea destaca la falta de personal cualificado, de patrocinadores internacionales que quieran implicarse en el proyecto, así como la burocracia añadida que conlleva la participación en un proyecto conjunto europeo.
En esta línea, las autoridades comunitarias han anunciado que se han simplificado las medidas contractuales y se ha reformado la red de puntos de contacto nacionales.
Una de las ventajas del programa FP6 es su flexibilidad de cara a la participación de las pymes europeas. Para eso, todos los procesos de I+D financiados por la Comisión se estructuran en diez fases. Las dos primeras se centran en la identificación de la necesidad para la elaboración del programa y la creación
de un consorcio de investigadores, desarrolladores y usuarios finales.
Las pymes pueden sumarse a un proyecto en cualquiera de estas fases. De hecho, son las propias compañías las que coordinan los proyectos para evitar que se pierda de vista la parte práctica del esquema de I+D. Si el proyecto es de gran complejidad técnica, será una de ellas -habitualmente la que tenga más experiencia- la que se encargue
de la coordinación técnica. Las cinco fases siguientes se estructuran en la obtención de documentos, la preparación de los propósitos del consorcio y el acuerdo de constitución y el envío de la documentación a la Comisión Europea para obtener la financiación. Después, el Gobierno comunitario estudia la viabilidad del proceso y la contratación de los diferentes procesos.
La evaluación se basará en el grado de acercamiento a las necesidades de I+D estimadas por la Comisión, el impacto potencial en la economía comunitaria, la excelencia científica, la calidad del consorcio y la dirección del mismo. Tras el desarrollo del proceso, se evalúa la marcha del proyecto y su puesta en práctica.
En cualquier fase, y en función de las necesidades técnicas y de financiación, se puede aumentar el número de patrocinadores de un proyecto. Esta facilidad permite que el consorcio escoja a los socios más convenientes en cada momento.
Seguimiento continuo de los proyectos creados al amparo del FP6 Para efectuar un seguimiento continuado de los proyectos en marcha y fomentar la creación de otros nuevos, la Comisión organiza cada seis meses reuniones en todos los países de la Unión en los que pone en contacto a investigadores, universidades, empresas
e instituciones. El último encuentro tuvo lugar entre el 12 y 13 de julio en la capital de Estonia, Tallín.
Allí, diversas empresas de Europa del Este como Pioneer, Asper Biotech, Masmicro, Ganz Holding, Plasmaterm o la Fundación Archimedes mostraron sus programas de investigación desarrollados al amparo del FP6. Entre las ventajas que destacaron los empresarios de los proyectos conjuntos de I+D destacan la reducción a la mitad del
tiempo de producción, el ahorro del 20% en material y una reducción total de costes cercana al 40%. Todo esto gracias a que se trata de proyectos de tipo mediano o pequeño, lo que permite que el esfuerzo de las empresas se ajuste a su tamaño.
Sin embargo, señalaron que es necesario que la Comisión agilice sus procesos de certificación y aprobación de los proyectos para evitar que los proyectos entre socios de diferentes países se paralicen. Además, han observado que conforme se incrementan los costes del proyecto, las pymes pierden peso e importancia en la toma de
decisiones en el consorcio inversor y que algunos proyectos se terminan antes de tiempo, sin alcanzar resultados óptimos por la escasez de recursos disponibles por parte de las pymes para trabajar a largo plazo.
Para más información: www.tecnociencia.es
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