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La política de
incentivación de I+D entre las empresas, una prioridad para la UE y para
España en particular en su lucha por aumentar la productividad, no ha
dado los resultados esperados y ha obligado a cambiar de modelo, según
admitió en Sevilla Luis González Calbet, subdirector de
Política Fiscal y Financiación Autonómica de la Oficina
Económica del Presidente del Gobierno.
El 85% de los actuales
incentivos recae en las grandes empresas y estas deducciones no implican
inversiones adicionales. Y es que cada euro que deja de ingresar Hacienda no
registra ni siquiera una partida equivalente en el lado de los presupuestos
empresariales para innovación, según González.
Además, de las 6.000 empresas beneficiarias (0,5% del total) sólo
3.900 tienen beneficios y pueden por tanto acogerse a la reducción en la
cuota fiscal. El resultado, según Calbet, es que el 82% de las
sociedades consideradas más innovadoras no se acogen a estos incentivos
'a pesar de su generosidad'.
En el transcurso de un seminario
sobre políticas fiscales a favor de la investigación y de la
innovación, organizado por la UIMP y el Instituto de Estudios Fiscales,
este responsable de la Oficina Económica mostró su confianza en
el potencial del nuevo sistema que ha puesto en marcha el Gobierno en la
reforma fiscal, que ha entrado en vigor en enero, y que convivirá con
las deducciones actuales durante cinco años. Se trata, según
recordó, de cambiar progresivamente estas deducciones en la cuota del
impuesto de sociedades por bonificaciones en el pago de cotizaciones sociales a
la hora de contratar a personal investigador en las empresas.
En este caso, el sistema
será 'más fácil de controlar y gestionar' y
centrará los esfuerzos en el capital humano. Además, se
beneficiarán todas las empresas aunque estén en su fase de inicio
y no tengan beneficios. Con ello, las inversiones deben multiplicarse.
UNA REFORMA CON RESULTADOS A
LARGO PLAZO
El Plan Nacional de Reformas que
recoge las medidas aprobadas por España para adaptarse a la Estrategia
de Lisboa, donde la UE se vuelca en la innovación para ganar
competitividad, deparará resultados sólo a largo plazo,
según admitió Luis González.
Con todo, matizó que la
productividad, con una mejora del 0,8% en 2006, empieza a beneficiarse ya de
estas políticas. Más de la mitad de las 313 medidas aprobadas por
el Gobierno en octubre de 2005 ya se han puesto en marcha y han recibido una
primera evaluación positiva por parte de Bruselas. Los objetivos de este
plan son llegar a 2010 con un 2% del PIB dedicado a I+D frente al 1,1% actual.
Se pretende avanzar en renta, empleo y, sobre todo, alcanzar la convergencia
con Europa en materia de productividad, 'el problema más grave de la
economía española'.
FUENTE | Cinco Días
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