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Nueva Zelanda y Suecia aparecen
como los mejores en gestión del medio ambiente. En último lugar
aparecen los países pobres. El director del informe afirma que
"España ha elegido un mal camino: crecer económicamente a costa
del medio ambiente, algo que a la larga pasa factura".
El índice internacional
de gestión ambiental es un ambicioso informe para calificar la
gestión del medio ambiente. Las universidades de Yale y Columbia
(Estados Unidos), la Comisión Europea y el Foro Económico Mundial
han analizado 16 indicadores de 133 países. El informe, de 359
páginas, analiza la calidad del aire, la contaminación por
nitratos, el consumo de agua, las áreas protegidas, entre otros
factores. El informe se presentará en la reunión anual del Foro
Económico Mundial, en Davos (Suiza).
El resultado es, según el
director del estudio, el profesor de la Universidad de Yale Daniel Esty, el
mejor parámetro para comparar políticas ambientales. El resultado
es que, en general, los países ricos se preocupan más por el
medio ambiente. "Hay una visión ingenua de que los países pobres
tienen una naturaleza cuidada, pero lo cierto es que tienen problemas de
contaminación de agua, de aire y malas condiciones, especialmente en los
países muy poblados", señala a EL PAÍS Esty, director del
centro para política ambiental de Yale.
En esa lista, España
ocupa el lugar 23 de los 133 países, con una nota de 79,2 puntos sobre
100. A primera vista es una posición notable, pero según Esty, a
los países hay que compararlos con sus iguales.
El informe compara a
España con los países de la OCDE. "El resultado es que
está en los peores puestos", añade el director del informe.
España ocupa el puesto 20 de los 29 países ricos analizados. En
Europa, Eslovaquia, Holanda, Hungría, Polonia y Bélgica
están por detrás. El informe se puede consultar en la
página web www.yale.edu/epi.
Los autores del estudio crean un
valor ideal de 100 para los 16 indicadores. España se aleja
especialmente en sobreexplotación de la pesca (obtiene 16,7 puntos),
protección y conservación de la naturaleza (18,5)
concentración de ozono en el aire (20 puntos) y consumo y gestión
del agua (32,3).
España obtiene buena nota
en calidad del agua del grifo y depuración de aguas (100 puntos sobre
100) o mortalidad infantil (99). La inclusión de estos indicadores, con
gran peso en la nota final, hace que los países ricos aparezcan en los
primeros lugares. El último informe, publicado en enero de 2005, que
medía la sostenibilidad a largo plazo no daba tanta importancia a estos
apartados. Por eso España aparecía en el puesto 76 de 146
países. En este informe, los países ricos copan los primeros
puestos. Por eso los autores insisten en que los dos estudios no son
comparables.
SITUACIÓN CONTRADICTORIA
Esty señaló que
los datos reflejan una situación contradictoria: "España se
precia de ser una de las economías más dinámicas de
Europa, pero está creciendo a costa del medio ambiente, con gran
participación de la construcción. Y eso, a la larga tiene un
coste". Esty destaca la tensión por el abuso del agua que vive
España y explica que, aunque el crecimiento de las ciudades empeora la
calidad del aire, hay formas para atajarla si se actúa con
decisión.
El Ministerio de Medio Ambiente
y Ecologistas en Acción denuncian que las ciudades españolas
superan los límites de contaminación fijados por la Unión
Europea, por lo que el ministerio prepara una ley.
El director del informe
señala que esta política no es inevitable. "El Reino Unido saca
mejor nota que Bélgica y esto es porque ha establecido una mejor
política a favor del medio ambiente. Lo mismo podría hacer
España".
Los autores del estudio afirman
que los países pobres también deberían tener
interés en cuidar el medio ambiente. Su argumento es que no es rentable
destrozar el medio ambiente para crecer económicamente para luego
recuperarlo. Además, añadió que la contaminación
del agua tiene incidencia directa sobre la salud de las personas, no
sólo sobre la naturaleza.
Fuente: El País
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