|
Como disciplinas individuales
por derecho propio, las tecnologías de la información y las
comunicaciones, la biotecnología y, cada vez más, la
nanotecnología, están transformando la forma en que muchas
personas viven, generando oportunidades y amenazadas para la sociedad.
Pero si estas diferentes
tecnologías han creado por sí solas oportunidades y, a la vez,
polémica, la creciente convergencia de estas disciplinas en el futuro se
espera que produzca nuevos avances tecnológicos que impondrán
retos no sólo a los investigadores, sino también a los
responsables políticos y la sociedad en su conjunto.
Ante la importancia potencial de
las tecnologías convergentes, la Comisión Europea creó un
grupo de trabajo en 2004 que evaluara el potencial y riesgos. Su objetivo final
era elaborar un informe que ofreciera asesoramiento a la Comisión y los
Estados miembros sobre las oportunidades y retos que presenta la convergencia
de las tecnologías clave capacitadoras. Un resumen del informe y sus
recomendaciones se presentaron a los eurodiputados en un seminario celebrado el
18 de octubre en Bruselas.
La definición aportada
por el grupo de expertos en tecnologías convergentes fue
"tecnologías capacitadoras y sistemas de conocimiento que permiten entre
ellos la consecución de un objetivo común". La primera
cuestión que plantea esta definición es por lo tanto exactamente
hacia qué objetivo común convergen estas tecnologías
capacitadoras. "Las tecnologías convergentes incluyen siempre un
elemento de programación", declara el informe del grupo de expertos.
"Debido a ello, las tecnologías convergentes están
particularmente abiertas a la inclusión deliberada de las inquietudes
políticas y públicas. La programación de estas
tecnologías se puede por lo tanto utilizar en el desarrollo de objetivos
estratégicos como es la agenda de Lisboa".
El grupo estaba encargado de
analizar el tema en un contexto específicamente europeo, por lo que
desarrolló una visión ampliada de la convergencia, dentro del
concepto de "tecnologías convergentes para la sociedad europea del
conocimiento" (CTEKS). El énfasis recae entonces en el proceso de
establecer la agenda, según el informe, y prevé varios programas
europeos sobre tecnologías convergentes, cada uno abordando un problema
diferente al reunir las diferentes tecnologías y las ciencias
capacitadoras de tecnología.
Quizá no sea de
extrañar que ante los niveles de inquietud general que acompañan
algunas de las disciplinas centrales al concepto de tecnologías
convergentes, el informe señale que "el tremendo potencial de
transformación viene parejo a enormes ansiedades, que hay que tener en
cuenta. Si se hace así, las tecnologías convergentes pueden
desarrollarse en un clima favorecedor. En la medida en que estas inquietudes de
los ciudadanos en general se incluyan en el proceso, los investigadores e
inversores podrán proceder sin temor a que su trabajo sea regulado de
sobremanera o rechazado".
El informe identifica cuatro
características probables de aplicaciones de tecnologías
convergentes que presenta cada una oportunidades y amenazas para la sociedad.
El arraigo de estas tecnologías, formando una infraestructura
técnica invisible para la acción humana, significa que cuanto
mejor funcionen, más desapercibidas pasarán. "Una vez que estemos
viviendo continuamente en un entorno predominantemente artificial de
informática ambiente, materiales inteligentes y sensores oblicuos, la
sociedad tendrá que enfrentarse a transformaciones mucho más
frecuentes y profundas para que personas y grupos lleguen a entenderlo",
argumenta el informe.
Además, conforme avanzan
las aplicaciones de tecnologías convergentes, su alcance puede ser
prácticamente ilimitado, pudiéndose fraguar comunicaciones,
interacciones sociales, e incluso estados emocionales. Las perspectivas son
productivas y peligrosas a la vez, según el grupo de expertos, y la
complacencia a la vista de tecnologías que todo lo arreglan puede ser
extremadamente peligroso.
Aunque algunos proponentes de
tecnologías convergentes abogan por una ingeniería "del" cuerpo y
la mente, a través de implantes electrónicos y modificaciones
físicas para mejorar nuestras capacidades humanas, el grupo de expertos
propone se centren en la ingeniería "para" el cuerpo y la mente.
Añade, sin embargo, "que de cualquier forma, los seres humanos pueden
acabar entregando cada vez más parcelas de su libertad y responsabilidad
a un mundo mecánico que actúe por ellos".
Por último, las
tecnologías convergentes pueden orientarse para abordar temas muy
específicos, aunque confiar en soluciones altamente específicas
puede tener también un efecto inquietante. "Incluso cuando funcionan de
forma fiable y logran éxito como se esperaría, las
tecnologías convergentes pueden tener un efecto de
desestabilización social ya que la eficiencia económica produce
un mayor desempleo, debido a que la medicina mejora la longevidad, las
tecnologías convergentes agravan la división entre ricos y
pobres, y entre las culturas tecnológicamente avanzadas y las culturas
tradicionales".
El informe concluye aportando 16
recomendaciones a los responsables políticos a nivel nacional y europeo.
Entre ellas figura la necesidad de integrar una dimensión de
tecnologías convergentes en los VI y VII Programas marco. Elie Faroult,
uno de los responsables científicos de la Comisión que trabajaba
en estrecha colaboración con el grupo de expertos, informó en el
seminario de eurodiputados sobre el lanzamiento de una convocatoria
específica sobre tecnologías convergentes dentro de la prioridad
de nanotecnologías del VIPM, y se espera que los primeros proyectos se
inicien a comienzos de 2006. Añadió que dentro de los nuevos
programas de ciencia y tecnología emergentes (NEST) y de
tecnologías de la información y las comunicaciones (IST) del
VIPM, ya se han financiado proyectos de tecnologías convergentes y los
primeros resultados se esperan pronto.
La Comisión y los Estados
miembros reclaman también el apoyo a la creación de una comunidad
de investigación sobre tecnologías convergentes, una prioridad
que el señor Faroult afirmó comparte la Comisión. El
informe destaca también la necesidad de respaldar la contribución
de las ciencias sociales y las humanidades a las tecnologías
convergentes, especialmente el de la antropología evolutiva, la
economía del desarrollo tecnológico, las metodologías de
prospectiva y la filosofía.
En cuanto a las consideraciones
éticas y el fortalecimiento social, el informe pide que se mantenga la
estricta división entre las ambiciones militares de las
tecnologías convergentes y su desarrollo en Europa. La obligación
de una revisión ética de los proyectos de investigación
europeos deberá ampliarse también para incluir las dimensiones
ética y social de las tecnologías convergentes, argumenta. Por
último, el grupo argumenta que deberían introducirse
módulos de tecnologías convergentes en la enseñanza
secundaria y superior, un objetivo que el señor Faroult comparte, pero
para el que se carece actualmente de ideas claras sobre cómo lograrlo.
Otro de los participantes en el
seminario señaló que los debates sobre tecnología nunca
son fáciles, ya que la sociedad crea nuevas tecnologías
sólo para que transformen la sociedad de forma imprevista. Pero,
según Jan Staman, director del instituto Rathenau en Países
Bajos, considerar las tecnologías convergentes como otra forma simple
del progreso tecnológico sería infravalorar profundamente su
potencial, un argumento del que se hicieron eco otros expertos. "Las
tecnologías convergentes son el nuevo tipo de investigación. Lo
que ahora llamamos tecnologías convergentes en el futuro será
simplemente 'investigación tecnológica'".
Para acceder a una copia del
informe (en formato PDF), visitar:
http://www.ntnu.no/2020/pdf/final_report_en.pdf
|