Artículo publicado por CORDIS focus (12 de julio - NÚMERO 239)
Un nuevo estudio ha revelado que no existen muchas probabilidades de que las pequeñas empresas adopten prácticas que no perjudiquen al medio ambiente por su propia voluntad, ya que las fuerzas del mercado por sí solas constituyen una motivación insuficiente.
Las conclusiones se basan en entrevistas realizadas a 40 empresas pequeñas de las ciudades británicas de Londres y Leeds, así como en conversaciones mantenidas por los investigadores con la industria, órganos estatales y la academia en el centro de pequeñas empresas de la Kingston University. En el peor de los casos, el equipo descubrió que las presiones del mercado fomentan hoy en día la adopción de malas prácticas medioambientales entre las pequeñas y medianas empresas (PYME).
'La mayoría de los propietarios de pequeñas empresas no aceptan la postura del gobierno de que adoptar una actitud más ecológica favorece al negocio, señaló Andrea Revell, una de los autores del estudio. El peso ecológico de las PYME es muy importante: constituyen el 99% de
todas las empresas y el 43% del empleo en el sector privado, y se calcula que producen el 60% de las emisiones de dióxido de carbono de toda la industria, el 60% de los residuos comerciales y ocho de cada diez accidentes por la contaminación'.
El responsable de una empresa de arquitectos explicó que a sus clientes simplemente no les interesa la construcción o el diseño sostenible: 'No son conscientes de las emisiones de carbono [...]. Los clientes están interesados en la velocidad y en la economía, así como en la forma de la que es el mercado hoy en día'. Esta persona continuó diciendo que las empresas pagan muy caro las cuestiones medioambientales y que sin embargo existen pocas pruebas del aumento del diseño medioambiental en el Reino Unido.
Las conclusiones de otras entrevistas realizadas en el sector de la construcción indican que los encuestados se mostraban reticentes a impulsar el programa de sostenibilidad por miedo a perder clientes. Los mismos argumentos ofrecieron las personas entrevistadas en el sector de la hostelería: 'La gente no va a ir a tu restaurante porque elimines las botellas y los residuos de una
forma más ecológica que en otro sitio. No puedes hacer publicidad o ganar clientes por ello, señaló un propietario. Otros dijeron que en ocasiones les preguntan si los ingredientes proceden del ámbito local, si son ecológicos o presentan organismos modificados genéticamente (OMG).
Todo ello ha llevado al equipo de la investigación a concluir que la regulación es la única manera de producir un cambio entre las PYME. Las sanciones administrativas son una forma clara de asegurarse de que el medio ambiente se convierte en una de las máximas prioridades empresariales para los propietarios de las pequeñas empresas, señala la Sra. Revell.
'La regulación deja clara desde el principio la obligación medioambiental de las empresas, y ofrece a las PYME la seguridad de una situación comparable, para que no se perciba la buena práctica medio-ambiental como una amenaza a la competitividad, concluyó.
Para más información: R.Blackburn@kingston.ac.uk
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