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Según las percepciones y
estudios realizados a lo largo de los últimos años en el
ámbito de la Unión Europea (UE), la modernización de la
administración en los 25 países que actualmente la forman,
podría ahorrar muchos millones de euros, tal y como se resalta en el
Plan de Acción eGovernment impulsado desde Bruselas, desde principios de
este año.
Se constata una mejoría y
una ampliación de los servicios públicos on-line en toda la UE,
llegando a un nivel de sofisticación importante, que mejora y
amplía los cauces de comunicación y conocimiento entre las
administraciones y los ciudadanos, que es otra de las iniciativas que se
pretenden estimular desde el marco comunitario, para el próximo periodo
estratégico europeo, que va desde 2007 a 2013.
De acuerdo con una estudio
estadístico (referencia IP/06/875) realizado por la Comisión, el
50% de los servicios telemático relacionados con procesos
administrativos, permiten al ciudadano llevar a cabo la totalidad del proceso
on-line.
Además, en ese estudio se
destaca que el índice de sofisticación de dichos servicios ha
aumentado un 6% en 2006 (respecto a datos de 2004) en la UE de los 15, y un 16%
en la UE de los 10, reflejando los esfuerzos que se están llevando a
cabo los últimos recientes desde los diferentes países.
Austria lidera la liga de
servicios públicos on-line, seguida de Malta y Estonia. España
aumenta en el grado de sofisticación de servicios, mientras que se
estanca en el número de servicios ofrecidos.
Una de las peculiaridades que
rige la generación de los servicios electrónicos y
telemáticos es la triple identificación del usuario, como
consumidor (requiere mejores servicios), pagador de impuestos (necesidad de
obtener más servicios por menos impuestos) y como ciudadano
(obligación de mantener una buena gobernanza).
En contraposición, la
legislación y regulación de cada país dificulta o retrasa
la adopción de algunos de los servicios técnicamente viables y
económicamente más rentables (en términos de ahorro
presupuestario).
Las diferencias que
también se dan en la tradición administrativa y cultural en
Europa, entre:
- los países del norte (Dinamarca,
Suecia, Finlandia y también Holanda), por su histórica libertad
de información e importancia de la democracia local, en los que la
e-Administración hace énfasis en la transparencia y la
democracia;
- los países anglo-irlandeses (Reino
Unido e Irlanda, angloparlantes), en los que se impulsa la eficiencia y
sociedades en las que existen instituciones no gubernamentales con gran
influencia, la e-Administración se ve como una consecuencia de la nueva
economía, y por tanto debe estar impulsada por las necesidades de los
negocios;
- los países centro-occidentales
(Francia, Bélgica y Luxemburgo, francófonos), con tradiciones de
estados centralistas y sectores públicos muy fuertes, en los que se
priman los derechos y deberes de los ciudadanos. En estos estados resulta
relativamente sencilla la integración de servicios de
e-Administración;
- los países centro-orientales (Alemania
y Austria, germanófonos), en los que el sector público
también goza de gran importancia, con unas estructuras federales fuertes
y un centralismo débil, que dificultan la homogeneidad en la
integración de estos servicios;
- los países de sur de Europa (Italia,
España, Portugal y Grecia), donde las organizaciones cívicas no
gubernamentales poseen un rol muy fuerte, y donde el rol del gobierno central
se limita a la estandarización y a la financiación, la
e-Administración pone énfasis en el gobierno ciudadano y
regional;
- y por último, los nuevos países
miembros (Europa del Este y estados Mediterráneos), donde la
heterogeneidad propia dificulta la generalización, pero
básicamente se propugnan los servicios públicos universales.
En Euskadi, el gasto de la
Administración General ha supuesto una media del 0,90% del PIB vasco en
los últimos años.
Entre las estrategias de mejora
que se están poniendo en marcha en los últimos años
destacan los sistemas interactivos de información al ciudadano
(páginas web), oficinas de gestión unificada, evaluación
de programas, sistemas integrados de información, etc. Algunos expertos
(RAMIÓ) consideran que estos proyectos, más que modernizadores,
se limitan a ser ensayos de mejoras muy concretos, en determinados
servicios.
Ciertas experiencias de
unificación de trámites, de ventanilla única, de mejor
atención a los ciudadanos, y una extensible retórica
modernizadora y de los cursos de formación en Gestión
Pública podría ser el balance de estos proyectos.
Sin embargo, los grandes
problemas organizativos como el rediseño organizativo, la
presupuestación, la fiscalización, la contratación
pública, la política de recursos humanos y la función
directiva, por mencionar alguno, siguen sin ser abordados, tal vez por la falta
de verdadera convicción en su implantación.
Los ciudadanos desconocen la
complejidad de las competencias de las diferentes administraciones e
instituciones, y lo que demandan de ellas es una respuesta coordinada y
única.
En contraposición a esto,
los servicios y las políticas son cada vez más transversales, lo
que obliga a impulsar la coordinación y cooperación
interdepartamentales e interinstitucionales, que suponen un cambio en la manera
de concebir la Política (y las Políticas).
En definitiva, el desarrollo de
la e-Administración es un reto para las Administraciones del siglo XXI.
Cada administración, en su ámbito competencial, deberá
afrontar numerosas amenazas, ante las que no debería dejarse llevar por
las tendencias tecnológicas del momento, sin realizar una
reflexión estratégica sobre los objetivos y contenidos reales que
pretenden dar a cualquier proyecto que utiliza las TIC como herramienta.
En los próximos
años, es preferible no hablar de servicios on-line línea o de
e-Administración si no existe una verdadera voluntad política y
directiva para transformar las organizaciones y adaptarlas a los requerimientos
que supone configurar una Administración orientada a los ciudadanos,
transparente, receptiva, ágil y flexible. Jaime
Sagarduy Área de Tecnología, Innovación y
Conocimiento Fundación Unitec |